De pronto las palabra sobran
no porque sepa lo que sientes
más bien porque se lo que ya no sientes.
Los te extraño han sido enterrados
en algún lugar lejano
los besos ya no tienen cabida
en esta historia que un día fue de amor.
Los abrazos se limitan a los festejos
marcados en el calendario
las miradas y caricias se pierden
en la oscuridad de lo que debe ser.
Ya no hay muestras, huellas o
rastros de amor,
las manos ya no se entre lazan
caminamos como dos extraños
en una misma acera.
Nuestros cuerpos ya no laten
el uno por el otro
se conocen como la palma de la mano
pero las caricias ya no reconocen
el camino a la felicidad.
Y así los días pasan, las noches llegan
las ilusiones mueren, la piel nos duele y
la soledad resuena en cada rincón
de este lugar que un día llamamos hogar.
Hay silencios que duelen más que las palabras.
— GisMar (@Ella_Luna_) junio 30, 2014